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“El que a poco aspira, poco merece”.
Este dicho aparece en una página de internet
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)
dedicada a dichos y refranes y en la misma
se advierte acerca de las consecuencias de
tener miras muy limitadas:
“La gente sin ambiciones, sin miras
elevadas, se conforma con lo que merece, que
es muy poco”.
La reflexión me vino a la mente a raíz del
ampuloso anuncio lanzado por la presidenta
(con A) Claudia Sheinbaum Pardo a propósito
del acuerdo formalizado por la empresa
petrolera nacional, Petróleos Mexicanos (Pemex)
con su contraparte de Brasil, Petróleo
Brasileiro S.A. (Petrobras) con la finalidad
de aumentar la producción nacional de
hidrocarburos, que ha venido paulatinamente
a menos, luego de haber alcanzado su máximo
hace 22 años, cuando se registró el récord
de un promedio de 3.4 millones de barriles
diarios.
A la fecha, la producción nacional no llega
ni a la mitad de esa cifra.
De acuerdo con reportes oficiales de Pemex -
la empresa que la llamada Cuarta
Transformación no deja de presumir que
“rescató” para los mexicanos - la producción
nacional llegó en enero del presente año a 1
millón 655 mil barriles, en febrero 1 millón
646 mil, en marzo 1 millón 655 mil, en abril
1 millón 651 mil, y en mayo 1 millón 657
mil.
Por el contrario, Petrobras va en aumento, a
pesar de que las condiciones de los campos
petroleros de esa nación sudamericana son
más problemáticas que en México: De acuerdo
con reportes recientes, su producción
promedio alcanza los 3.2 millones de
barriles diarios, con lo cual justifica las
expresiones que la consideran como una de
las corporaciones energéticas más
importantes del continente americano. Los
conocedores le reconocen por su tecnología y
experiencia en exploración en aguas
profundas (offshore) para evaluar nuevas
reservas en áreas como el megayacimiento
Cantarell en México, ubicado en el Golfo de
México, que Pemex no ha podido aprovechar
cabalmente.
De hecho, el convenio con Petrobras tiene
como uno de sus propósitos explorar zonas
profundas y reactivar pozos que antes se
consideraban agotados.
Aquí es donde aparece el tema del llamado
fracking (o fracturación hidráulica), un
método de extracción para extraer gas y
petróleo que consiste en perforar miles de
metros en la tierra e inyectar a alta
presión una mezcla de agua, arena y químicos
para romper las rocas (lutitas) y liberar
los hidrocarburos atrapados en ellas.
Es de reconocer que el régimen encabezado
por la presidenta Sheinbaum dio un giro
positivo en este tema, al alejarse de su
caudillo y antecesor, el expresidente López,
quien de plano estigmatizó es procedimiento
e intentó proscribirlo constitucionalmente.
La presidenta Sheinbaum, por el contrario,
convocó a un consejo de expertos para
determinar si existen posibilidades de
aplicar ese método sin causar daños al
ambiente, ya sea con el uso de agua
reciclada y de químicos que no resulten
nocivos. Hasta el momento no hay
conclusiones, pero ya representa un avance
el hecho de eliminar esos atavismos y buscar
procedimientos que resulten menos dañinos
para el medio ambiente.
Lo que ya no resulta tan plausible ante el
cambio de rumbo marcado por la primera
mandataria es que se fije una meta muy
limitada respecto al volumen de producción
que se desea alcanzar. Es de tener en cuenta
que conviene más aumentar la producción y
las exportaciones a corto plazo, pues con el
tiempo disminuirá el valor de los
hidrocarburos, por el aprovechamiento
mundial de otras fuentes de energía. Allí
está el caso del combustóleo que sale de las
refinerías nacionales y que no tiene mercado
por ser altamente contaminante; en términos
coloquiales se dice que nadie lo quiere “ni
regalado”.
El combustóleo es un residuo que queda al
refinar el petróleo. Contiene mucho azufre y
cenizas. Al quemarse, libera dióxido de
azufre, partículas finas y carbono negro.
Estos gases dañan los pulmones y forman
lluvia ácida.
En su tradicional conferencia de prensa, la
presidenta Sheinbaum anunció que Petrobras
apoyará a Pemex en la exploración de nuevos
yacimientos de petróleo, particularmente en
aguas profundas, con el objetivo de
fortalecer la producción nacional y avanzar
en la estrategia de soberanía energética.
La mandataria explicó que la experiencia
tecnológica de la petrolera brasileña será
clave para identificar nuevos recursos en
zonas donde México busca ampliar su
capacidad de exploración. “En esta parte de
exploración nos van a ayudar mucho, porque
ellos han desarrollado nuevas técnicas para
la exploración de petróleo, particularmente
en aguas profundas”.
Confirmó que uno de los proyectos en
análisis es la exploración de zonas más
profundas del yacimiento de Cantarell,
considerado durante décadas el principal
campo petrolero de México.
Se está viendo si en el yacimiento de
Cantarell, ese que dio tanto petróleo a
México, en una zona más profunda, se puede
encontrar más petróleo”, indicó.
Sheinbaum no perdió la oportunidad de
aprovechar las circunstancias para lanzar
críticas contra los gobiernos anteriores,
pues sostuvo que ese yacimiento fue sometido
a un ritmo de extracción que, afirmó,
aceleró su declive. “Se sobre explotó el
principal yacimiento de crudo del país. Se
sacó el petróleo más rápido y se acabó una
mayor parte de ese yacimiento”. Dijo que el
máximo de producción pudo podría quedar en
2.5 millones de barriles diarios, pero
durante el sexenio de Vicente Fox llegó a
3.4 millones de barriles diarios.
A pesar de esas críticas, como mencionamos,
otras fuentes consideran positivo aprovechar
el mercado para colocar al crudo, pues su
valor irá en descenso.
Lo que vale insistir es en señalar que las
metas que se ha fijado la presidenta
Sheinbaum son muy limitadas, pues se ha
puesto como meta una producción diaria de
1.8 millones de barriles diarios, los cuales
se destinarían básicamente a proveer a las
refinerías nacionales para satisfacer la
demanda del mercado nacional de combustibles
y lograr la tan pregonada soberanía
energética.
También falta comprobar que las plantas que
maneja Pemex trabajan con eficiencia, pues
los rumores son negativos. En particular,
circulan versiones en el sentido de una de
las obras emblemáticas de la llamada Cuarta
Transformación, la refinería oficialmente
nombrada Olmeca, instalada en Dos Bocas,
Tabasco, no ha llegado a producir a toda su
capacidad, a pesar de haber sido inaugurada,
por primera ocasión, hace ya cuatro años, el
1 de julio de 2022, como parte de las
celebraciones por la victoria del
expresidente López.
A pesar de esos malos indicios, la dirección
de Pemex, que no se caracteriza por su
eficiencia, pues fue necesario un relevo en
el alto mando, ha divulgado estadísticas con
buenos resultados.
Por ejemplo, de acuerdo con las últimas
estadísticas operativas de 2025, la
elaboración total de productos petrolíferos
alcanzó alrededor de 908 mil barriles
diarios, su nivel más alto.
Asimismo, presumió haber alcanzado un
proceso de crudo de 1.27 millones de
barriles diarios, resultado que confirmaría
una mayor eficiencia en el procesamiento del
crudo y avances tangibles hacía, otra vez,
la “soberanía energética”.
De acuerdo con esas estadísticas, los
productos de alto valor como gasolina,
diésel y turbosina registraron un
crecimiento sostenido, con un incremento de
119 mil barriles diarios en la producción de
destilados, como resultado de una mayor
eficiencia operativa en las refinerías y el
fortalecimiento del Sistema Nacional de
Refinación.
La meta, indicó Pemex, consiste en alcanzar
un procesamiento de un millón 560 mil
barriles diarios de petróleo crudo. Esto
será posible gracias a inversión pública, en
mantenimiento, modernización y mayor
aprovechamiento de residuales. La petrolera
nacional se propone alcanzar una proporción
de hasta 80 por ciento en la mezcla refinada
en los próximos años, lo que permitirá
producir más combustibles útiles y reducir
progresivamente lo productos residuales.
Los antecedentes no dan buena base para
suponer que se alcanzarán esas metas. Pemex
cerró el 2025 con una producción de
hidrocarburos líquidos (crudo más
condensados) de 1 millón 635 mil barriles
diarios, con una caída de 7% en comparación
con el reporte del 2024 y llegando al nivel
más bajo que se ha reportado en 46 años.
¿Y el huachicol? Ese es otro tema.
riverapaz@infinitummail.com
riparcangel@hotmail.com

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